16 junio 2008

CIENCIA, HOMOSEXUALIDAD, HETEROSEXUALIDAD Y ¿LA BISEXUALIDAD?

Un estudio revela que las mujeres se excitan más con imágenes de desnudos femeninos

La investigación, realizada por la doctora Meredith Chivers, de la Universidad de Toronto, se propone establecer qué es lo que erotiza más a las mujeres mediante la proyección de videos de hombres y mujeres desnudos.

Un estudio de la Universidad de Toronto afirma que a las mujeres heterosexuales ver a un hombre desnudo las erotiza tanto como mirar un paisaje nevado (o sea, nada), pero que su presión sanguínea se dispara al ver imágenes de mujeres desnudas. La investigación, realizada por la doctora Meredith Chivers, de la Universidad de Toronto, Canadá, se propone establecer qué es lo que erotiza más a las mujeres mediante la proyección de videos de hombres y mujeres desnudos, en situaciones sexuales y no sexuales. Los resultados sorprendieron a más de uno. Y es que, según el estudio, el pulso de las chicas no se inmuta con las imágenes masculinas (por más atléticos que sean los cuerpos) y sí lo hacen con imágenes de masturbación y sexo en pareja, cualquiera sean sus protagonistas. Aunque el informe ya haya sido utilizado para realizar un documental sobre bisexualidad, Chivers niega que, a partir de su investigación, se pueda afirmar que las mujeres son bisexuales por naturaleza dado que, según la doctora, son las acciones sexuales, no el sexo de los actores, lo que las erotiza. Tanto es así que pueden excitarse hasta viendo animales teniendo sexo, como comprobó Chivers al poner la imagen de dos monos haciendo el amor. La autora de este estudio (que pone contento a más de uno) también realizó con anterioridad otra investigación en la que demuestra que la mayoría de los hombres que se definen como bisexuales en realidad se sienten más atraídos por los hombres.

Tomado de: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/06/16/noticia_0048.html

Cerebro de los homosexuales se parece al del sexo opuesto, según estudio

El cerebro de los hombres homosexuales se parece al de las mujeres heterosexuales, mientras que el de las lesbianas muestra similitudes con el de los hombres heterosexuales, reveló un estudio divulgado este lunes.

Investigadores del Stockholm Brain Institute de Suecia investigaron "dos parámetros separados, ambos con poca probabilidad de ser afectados directamente por patrones y comportamiento aprendidos" en 90 hombres y mujeres -50 de ellos heterosexuales y 40 homosexuales- utilizando imágenes por resonancia magnética (MRI).

Cincuenta personas que participaron del estudio también fueron estudiadas con tomografías por emisión de positrones (PET) para estudiar la amígdala cerebral, que controla las respuestas emocionales y secreciones hormonales.

El resultado mostró que el hemisferio derecho del cerebro era más grande en los hombres heterosexuales y las mujeres homosexuales, mientras que los hemisferios cerebrales de los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales eran simétricos.

Los hombres homosexuales mostraron otra similaridad cerebral con las mujeres heterosexuales en sus conexiones en la amígdala cerebral, que procesa algunas emociones, al igual que las mujeres homosexuales y los hombres heterosexuales.

"La amígdala tiene un papel clave en las reacciones emocionales a los estímulos externos, incluido el estrés", indicaron los autores del estudio.

Los resultados del estudio fueron publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Tomado de: http://noticias.cl.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=8080344

04 junio 2008

DÍAS RAROS

Han sido días de raros de mucha tensión. La fuente principal el trabajo. Pero no la causa principal. Pero bueno, vamos por partes.

En una organización donde no pasa nada, donde todo debe seguir la rutina, querer hacer algo cuesta uno y el otro completo.

Después de lograr la intención de alianza estratégica por parte de la otra organización, mi director general, el jefe supremo, se super enojó conmigo y no me dirigía ni la palabra. Todo lo resolvió con llevarlo al Consejo. Claro que mediaron un pequeño trabajo de cabildeo con os miembros del consejo, y una carta de un equipo de trabajo presionando al jefe máximo. Lo cual no hizo sino aumentar su enojo.

Por el otro lado, según fuentes cercanas al jefe máximo, lo que lo tenía así era el miedo. En su... vida había tenido una situación así. Algo que muchos desearían tener y hacer, a él le daba miedo. Finalmente el Consejo voto por el sí. Y eso destrabó algunas cosas.

En medio de la parálisis de pronto me dejaron fuera del proyecto. La **** de mi socia de pronto se convirtió en la responsable y de pronto tenía sobre mí las miradas de varios. La razón, la primera sesión para formalizar la alianza estratégica. Con el pretexto de que el jefe máximo no quería tratar conmigo, pues me excluyeron. Y eso me ha dolido mucho.

Me dolió mucho la exclusión, la injusticia (me pedían cosas pero no me daban nada), el servilismo, el robo, la deslealtad de mi “socia”, la desconfianza.

Después de algunos encuentros “fuertes”, unos verbales y otros por mail, ya pude más o menos descansar.

Por un lado me di cuenta de que efectivamente había situaciones nada leales, de lo más injustas. Por otro lado mi ego se sentía profundamente herido. Al mismo tiempo puede ver las cosas en otra perspectiva. Mi trabajo como consultor independiente va bien, estamos consiguiendo nuevos clientes y grandes. Mi trabajo en la maestría muy bien.

Así es que pude ver que lo fundamental de lo que quería se había logrado. La alianza se logró, hay cosas que se están moviendo y eso es bueno. Por otro lado muchos compañeros me han manifestado su apoyo. El jefe de la otra organización sabe que yo soy el autor intelectual de todo el proyecto. El proyecto va tan bien, que el jefe de la otra organización, mucho más grande que la nuestra, ahora quiere que su jefe, el jefe máximo, esté presente en la siguiente reunión del proyecto. No sé si estaré, yo creo que no. Pero habla de que mi planteamiento era correcto. Por otro lado, me he liberado de pequeñas tareas que no me agradan. Para ser exacto, mientras no se acaben de calmar las aguas, pues no tengo gran cosa que hacer en la oficina.

La incertidumbre sobre la renovación de mi contrato es lo que más intranquilo me tiene. Por otro lado, si me lo renuevan la pregunta es qué margen de maniobra me dejaran. Si no es mucho, pues cobraré por no hacer nada, como otros. En fin ya me inventaré algo para pasarla mientras encuentro algo mejor.

El problema no es el trabajo. Desde que tengo quince años me he dedicado al cambio, a propiciar cosas que desinstalen, que hagan crecer, que muevan. Estoy acostumbrado a los pleitos, a los golpes bajos, al robo de ideas. Si. E incluso en proyectos de mayor tamaño e importancia.

El problema es que el estado de enojo, de tensión, de impotencia y mi incapacidad para mantener el control de estas emociones ha trascendido al resto de mi vida. A mi relación con M, a la vida familiar e incluso a mi propio equilibrio interno.

Creo que por ello mal interprete actitudes de M. Creo que lo ofendí y le lastimé. Lo hemos medio superado, digo medio, pues no lo hemos hablado. Hemos seguido con nuestra vida. Pero es muy mala onda estar en medio del agasaje sexual y de pronto que me vengan a la cabeza pensamientos y sentimientos relacionados con el trabajo. No ha sido tan fuerte como para no poder terminar lo iniciado, pero si es molesto.

Por otro lado creo que es importante aprender de esto y volverme más hábil en el manejo de mis emociones y de las relaciones en el trabajo. Aunque bueno, también tengo que evaluar que de lo que he hecho ha sido bueno, para mi, para el proyecto y para la institución. Digo, quedarse callado no siempre es bueno y más cuando hay que decir cosas.

Espero que recuperando el equilibrio tenga más oportunidad de escribir en el blog.

DOBLE COGIDA II

Va la segunda parte que les debía.

En la noche estuvimos platicando de la relación. Pasamos en limpio las notas de la conferencia e hicimos el primer ejercicio. Acompañamos el trabajo con un vinillo tinto. Compartir cosas de nuestra relación, que normalmente no hacemos crea un clima de intimidad muy chido.

Uno de los temas que surgió fue mi gusto por los videos porno, jeje. Así es que para compartir esto, le pedí a M que eligiera alguno de los que tenía en la compu. De por sí ya teníamos ganas y con los videos nos fueron aumentando.

Hicimos algunos intentos para conectar la compu a la TV y ver todo en pantalla grande, pero fue infructuoso. Finalmente M se dio por vencido y nos llevamos la compu a la cama. Nos quedamos en interiores. De pronto M hizo a un lado la compu y se decidió a cogerme. Después de la cogida que le había dado en la tarde me tocaba disfrutar de su polla en mi interior.

Ya han pasado muchos días, no recuerdo todos los detalles, lo que si recuerdo es la habitación sólo iluminada por la luz de la compu. Los movimientos de M eran rudos. Me imagino que se le antojaba meterme su verga sin lubricante, a penas algo de saliva, pero no le dejé. Buscamos el lubricante. Coloqué una porción en mi ano y M colocó otra porción en su miembro que ya estaba que explotaba.

Me colocó en el borde de la cama, boca arriba, con las piernas abiertas y me penetró de golpe, de frente, hasta el fondo. He de reconocer que al principio sentí alguna molestia, algo cercano al dolor. Pero a poco su polla fue doblegando mis esfínteres. Pronto, esa parte tan virirl de M entraba y salía de mi.

Cambiamos de posición y me puso de perro. Luego simplemente nos dejamos caer y me penetraba recostado en mi. Posteriormente intenté sentarme sobre su rabo y controlar un poco la profundidad. Y seguimos cambiando de posiciones. Creo que pocas veces hemos tenido un encuentro amoroso-sexual con tantas posiciones en una sola sesión.

A la intensidad, ya normal, de la penetración, hay que agregar la intensidad de la pasión, de la rudeza de movimientos de M y además el lenguaje que utilizaba. Creo que es la primera vez que al coger M me dice directamente PALABROTAS, jejeje. Me dijo cosas que de no ser por el momento no le permitiría. Pero debo reconocer que lejos de ofenderme me excitaron.

Fue uno de esos momentos que por un lado se quieren prolongar lo más que se puedan, por otro lado la urgencia de terminar. La urgencia de correrme, la urgencia de M por terminar, y la urgencia de mi culo por finalizar la tortura a la que era sometido.

M terminó dentro de mi. Lleno mi interior con su leche. Yo terminé corriéndome sobre mi. Nos quedamos un rato recuperando la conciencia, el aliento, la terrenalidad. Me levanté y fui a asearme un poco. Pude percibir que tenía una gran dilatación anal. Regresé a la cama y dormimos delicioso.

12 mayo 2008

DOBLE COGIDA I

El sol de la mañana del domingo iluminaba nuestros cuerpos. Nuestra desnudez se disimulaba, torpemente, entre las sábanas amarillas. Como es frecuente, instintivamente, aún antes de abrir los ojos nos buscamos. Me acerco a él. Encuentro su calor. Mis manos empiezan a recorrer su piel. Tomo una decisión. Recorreré su cuerpo con las caricias más suaves que pueda. Apenas rozando.

Su espalda, sus caderas, sus nalgas, sus muslos, su vientre, su pecho, sus brazos, sus axilas, sus testículos y el pene, son los lugares por donde paseo mis dedos. Sus pequeños estremecimientos, un leve gemido o la piel poniéndose chinita me indican que la presión es la suficiente para hacerle sentir placer. En ocasiones mis dedos suben por la espalda hasta llegar a los primeros pelos de la nuca. Mi miembro también se ha despertado y se encuentra en total esplendor. M disfruta de mis caricias y yo disfruto de esos momentos en que le proporciono placer y yo obtengo placer recorriendo su cuerpo.

Suspendemos la sesión y empezamos a hablar de las cosas del día. M es un encanto y me conciente. Ya ha puesto la cafetera. Se ofrece a traerlo a la cama, pero yo prefiero ya iniciar el día.

Voy hasta el cajón de la ropa interior y elijo unos boxers azules con cuadros amarillos. Preferiría pasearme desnudo por la casa, pero la ventana de la cocina da al patio interior del edificio y es muy fácil que nos vean. M se pone una trusa azul y encima unas bermudas blancas con líneas azules.

La temperatura es muy agradable, ligeramente cálida. Cumplimos con los deberes de la mañana. Café, desayuno, cigarro, organizar las actividades, levantar un poco las cosas tiradas. Mientras estoy aprendiendo a utilizar las herramientas de mi nuevo cel (regalo de mi querido M) él se dedica a aceitar las bisagras de las puertas y a arreglar otros pequeños detalles. Ya es hora de bañarnos. Se me antoja bañarme con él. La idea de contemplarlo desnudo y pasar el jabón por su cuerpo me excita, un poco.

Me levanto del sillón y lo encuentro en la cocina. Se ha puesto una camiseta de tirantes de color gris. Yo sigo con el torso al aire libre. Me colocó justo detrás de él. Mis manos recorren sus hombros. Beso su nuca. Mi cadera se junta con sus nalgas. M se deja hacer unos segundos y luego se aparta. No vaya a ser que nos vean.

Nos colocamos junto a la puerta de entrada donde quedamos ocultos. Yo con la espalda contra la pared y el contra mi. Empiezan las caricias por su espalda, por sus nalgas, por sus muslos. Nuestros miembros se encuentran y los frotamos. Luego los besos. Instantes después M se despoja de la camiseta. Saca mi miembro erecto por la parte delantera de los boxers. Yo le desabrocho las bermudas y se las quito.

M toma mi miembro y lo mete bajo su trusa. Quedamos muy juntos y continuamos con los besos, las caricias, el frotamiento de nuestros miembros. Con mi verga siento su excitación, su calor, la dureza que empieza a adquirir su polla.

Me despoja de los boxers y de la trusa. Se da la vuelta y coloca sus nalgas contra mi verga. Se frota un poco. Ahora se abre las nalgas y coloca la punta de mi verga justo donde quiere. Mueve las caderas en círculos, enfrente y atrás. Yo lo tomo por los hombros, por las caderas. Lo aprieto contra mi.

Sé que no hay forma de parar, no quiero parar. Sé que terminaré dentro de M., pero dejaré que el vaya marcando la pauta. Así ocurre. Me manda por el lubricante. Quiere hacerlo en la cocina, cerca de la ventana.

No tardo nada. Lo encuentro de pie, desnudo, con la verga erecta, al lado de la barra de la cocina. Nos abrazamos, nos besamos, nuestros miembros se encuentran. Coloco el tubo de lubricante y lo dejo en la barra. Me arrodillo. Mis ojos contemplan su miembro en todo su esplendor. La mata negra de vellos resalta el color rojizo del pene y el rojo un poco más intenso del glande que parece a punto de explotar.

Mi lengua recorre el glande. El frente del pene. Regreso al glande. Ahora abro la boca y engullo ese manjar. Mis labios aprietan el cuerpo del pene y voy descendiendo muy lentamente hasta que mis labios tocan los vellos de la base. La tengo toda dentro y mi lengua juega con la base, el frenillo, el glande, la parte posterior del glande. Ahora empiezo a subir. Procuro mantener la presión adecuada.

Mi boca, mis labios, mi lengua siguen acariciando el duro, caliente y grande falo de M, al mismo tiempo mis manos acarician sus nalgas, sus muslos y mi propia verga. Es delicioso. Disfruto tanto de sentir su verga en mi boca, sus músculos, sus vellos, y mi propia dureza.

Me pongo de pie. M se acerca a la barra y me ofrece las redondas nalgas. Tomo el lubricante. Pongo un poco en la raja y empiezo a darle un pequeño masaje. Tomo otra porción y trato de introducirlo en el pequeño agujero. Dejo el tubo a un lado. Acerco mi verga y empiezo a recorrer las nalgas. Ahora la coloco en la raja. M la toma con su mano y la guía hasta la entrada precisa.

Mi visión es la nuca, la espalda y las nalgas de M. Mi verga ha desaparecido del campo visual, aunque siento como va entrando poco a poco en el interior de M. M se encarga de coordinar los movimientos. Gime y mueve las caderas en círculos y levemente de adelante a atrás. Siento como lo lleno. En medio de todos esos movimientos se masturba. De pronto sus dedos se acercan a mi boca y me comparte las deliciosas gotas de jugo pre eyaculatorio.

Ahora me toca guiar los movimientos. Me coloco firmemente y empiezo los movimientos de mete y saca. Muy despacio. Retiro mi miembro hasta la entrada y sin salirme me quedo lo más cerca de la salida. Empujo muy poco y repito, repito, repito. De pronto introduzco la polla hasta el fondo. Voy alternando los movimientos superficiales con los movimientos profundos.

Le pregunto a M si lo disfruta y entre gemidos me contesta que si. Tomo con mis manos sus nalgas y las separo lo más que puedo para contemplar esa parte de mi que entra y sale. La visión de mi propia verga, dura, en total erección, me ayuda a tomar consciencia del momento. Siento el placer que el culo de M le proporciona a mi glande y a todo el cuerpo de mi polla.

Abandono las penetraciones superficiales y mantengo ahora un ritmo creciente procurando ir lo más afuera que pueda y luego ir hasta el fondo. Siento como M se estremece. Las piernas de ambos tiemblan por el esfuerzo de adaptarse a las distintas alturas, posiciones. M aumenta sus jadeos y yo voy aumentando levemente el ritmo de las penetraciones.

M agarrado a la barra, la luz de la ventana de la cocina ilumina su espalda y sus nalgas entre las aparece y desaparece mi miembro. M se corre, termina. Su leche se confunde con lo blanco de las baldosas. Yo continúo. También me siento cerca del final. Siento ese cosquilleo que va desde la cadera hasta el glande. La energía se concentra en la punta. Sus esfínteres me masajean. Somos uno sólo. El placer final se concentra en la punta. Eyaculo. Mi leche se derrama en el interior de M. Mis caderas, instintivamente, se impulsan todavía más adentro.

Unos segundos o unos años, no importa. El tiempo no existe. Es esa eternidad del orgasmo. De la intimidad de los amantes. Es el momento de supremo placer con M. Ese placer carnal acrecentado por el placer del amor, de la complicidad.

Tomo a M entre mis brazos y le beso. En el cuello, en la mejilla, en la boca. Empiezo la retirada, despacio. Veo como mi miembro aún erecto reaparece de entre sus nalgas. Veo como la mi propia leche lo cubre.

M me pasa una servilleta y me limpio. M se inclina y limpia el piso. Es entonces cuando me doy cuenta de lo abundante que ha sido la corrida de M. Dejamos los papeles y nos vamos a la ducha.

10 mayo 2008

AL DÍA

Una quincena sin publicar. Muy mal para mi. Pero para reponerme de esa falta van tres largos posts con cosas que han pasado en estos días. El primero habla sobre las tensiones entre M y yo. Otro es el resumen de lo ocurrido, y el tercero es compartirles una experiencia erótica entre M y su servilleta.

DESPERTADO CON CARICIAS

Las ganas de orinar me obligaron a levantarme. Cuando regresé, bajo las cobijas estaba M, mi querido novio. Me colé a la cama y sentí el calor de su cuerpo. Estaba acostado de lado. Me coloque tras él. Sentí el calor de sus nalgas en mi pubis. Mi mano acaricio sus muslos, y luego su vientre, los vellos del pecho y bajo hasta encontrar que tenía la polla bien dura.

Sentía que el sueño se apoderaba de mi, pero hice un esfuerzo por acariciar esa deliciosa verga. Pase mis dedos por el glande, que irradiaba calor. Jugué un poco con el frenillo. Mis dedos se perdieron en la mata de vellos. Y me quedé dormido con la agradable sensación del cuerpo de mi novio pegado al mío, mi verga ya medio erecta rozando sus nalgas y la calidez de su hinchado miembro en mi mano.

Un par de horas más tarde, fueron las caricias de M las que me hicieron regresar a este mundo. Sentía sus manos recorrer su cuerpo. Sus labios besaban mi piel en distintos lugares. Su mano me hizo tomar consciencia de que mi miembro estaba en total erección. M me lo acariciaba suavemente.

No podía abrir los ojos, y no quería. Simplemente hacía pequeños ruidos para indicarle a M mi aprobación y confirmarle que disfrutaba de cada cosa que iba haciendo. Me abandone a su boca, a sus manos e incluso a su verga que sentí que frotaba contra la mía, y que recorría mis muslos, mi vientre.

En algún momento junté fuerzas y coloqué mi mano sobre su cabeza y le indiqué que deseaba una chupadita. Me fue besando hasta llegar a mi entrepierna y sentí como mi miembro se perdía en su boca. Si mi verga podía erectarse más, su lengua, su boca, su aliento lograron hacerlo.

Lamentablemente sonó la hora. M se separó de mi. Alcance a jalarlo y quedó de pie al lado de la cama. Le bajé el recién puesto boxer blanco, y alcance a darle unas tímidas caricias orales en el miembro. No las suficientes como para lograr esa erección que me encanta, simplemente como una caricia de despedida. Después, tomé el miembro, con cuidado lo coloque en la parte frontal de la ajustada prenda. Contemple una fracción de segundo como se formaba el paquete. Y volví a abandonarme a ese estado, que creo le dicen de ensoñación.

Quedé desnudo, sin nada, ni nadie que cubriera mi cuerpo. Simplemente asimilaba las caricias de M y disfrutaba de mi cuerpo. Que deliciosos momentos puedo compartir con M. Lo quiero.

PARA EL DIARIO DEL CAPITAN

Ay. veo la fecha de la última publicación y me da un poco de cargo de conciencia. Un poco. Muchos días sin escribir nada. Bueno, más bien sin publicar. Bueno ahora van algunas cosas importantes para el registro.

La chamba.

Los famosos explosivos funcionaron. Algunas cosas se ordenaron y otras al menos se están moviendo, aunque de manera peligrosa.

Por un lado la relación con mi compañera D van mejor. No sé si porque el jefe habló con ella, y/o porque ya regresó con su wey, y el buen sexo, o el sexo (no hablemos de calidades) le han regresado el buen humor. Le ha bajado a las agresiones al equipo, ya me comparte lo que está haciendo y en reciprocidad le he informado de cómo van las cosas.

Dicen que el otro día llevaba un anillo de compromiso. Oro blanco y una piedra de tamaño considerable. Me lo han contado más de alguna de las mujeres. Que son buena fuente en este tipo de asuntos.

Aun no hemos arreglado las deficiencias en un par de proyectos que ella maneja, pero el restablecer la comunicación es un buen inicio. Incluso, ayer, hasta nos pusimos a viborear un poco a los demás.

Lo que no va nada bien es el proyecto principal. Había contado de un proyecto que según yo era bueno para una alianza estratégica que nos convenía, y nos convenía con muchas ganancias. Pues se presentó la oportunidad, bueno, más bien fui haciendo lo necesario para crear la oportunidad y finalmente me entreviste con el director general de la otra organización con la que haríamos la alianza. Bastaron unas cuantas palabras para que él captara la importancia de la idea y se apuntara. Le agrado tanto que frente a mi propuesta de iniciar con un proyecto piloto respondió que no. Que lo hiciéramos de una vez en todo su esplendor. Se comprometió a buscar a mi director general y convencerlo.

Todo iba bien. La entrevista fue un miércoles. GS, para nombrar al director de la otra empresa, me dijo que el sábado en un evento publico anunciaría la alianza. Yo esperaba que mi direc me llamará en esos días, pero nada. Finalmente el viernes a la última hora nos encontramos en uno de los pasillos y me dijo que le íbamos a entrar a la Alianza. Así es que el sábado en el evento me tocó hablar a nombre de mi empresa y ratificar la alianza. El proyecto es tan bueno que hasta una nota obtuvimos en un diario de circulación nacional.

Lo malo es que el lunes mi direc estaba vuelto loco. Me regaño, me grito, me insultó, todo lo que pudo. Negó todo lo que me había dicho. Finalmente argumentó que no lo había aprobado la junta directiva y que yo me había saltado a todos. Cosa falsa pues él siempre estuvo informado de cada paso y además mi jefe inmediato sabía de todo lo que estábamos haciendo.

Me dio tanto enojo y tanta tristeza que prácticamente estaba dispuesto a renunciar. Sin embargo también sirvió para relajarme de tantos días de tensión en negociaciones y negociaciones. Así es que me pasé el puente muy relajado.

Las cosas están medio en stand by. No he hablado aún con GS, el otro director general, a ver que sabe él, que respuesta le han dado. Se supone que la próxima semana hay reunión de la junta directiva. El direc le apuesta al fracaso, parece que en el fondo le da miedo la alianza pues no sabe como manejarla, pero también le da miedo decirle que no a la otra empresa. Y la junta directiva ni idea de que pasa. En fn.

El puente.

Decidí poner entre paréntesis la chamba y M y yo nos dedicamos a disfrutar del puente.

El miércoles nos desvelamos platicando de pinchemil temas, y ya cuando nos fuimos a la cama no fue exactamente para dormir, eso vino, después de qué él se vino y yo también. Obvio el jueves nos levantamos tarde. A M se le ocurrió la idea de irnos a Valle de Bravo. Pasamos por su hermana y nos fuimos. Pasamos un día chido. La carretera tranquila, el paisaje relajante, luego el paseo en el barco. Paseamos por el pueblo. Fuimos a que M conociera El Santuario, luego comimos-cenamos en el centro, y nos regresamos.

El viernes M trabajó y yo aproveché para hacerme wey. En la tarde fuimos a un encargo y luego fuimos con mi padre y su esposa a jugar juegos de mesa. A media noche nos despedimos y pasamos al bar de mi hermano a echar un par de copas.

El sábado M tuvo la mañana complicada. A penas tuvimos tiempo de preparar todo para una comida que había organizado en su casa. La idea era reunir a sus amigos, hacerlo temprano para acabar temprano pues el domingo teníamos otro compromiso. Temprano fue como a las tres de la mañana hora en que yo decidí irme a dormir, pues M todavía se quedó un rato alimentando a un par de invitados.

El domingo a medio día nos fuimos de pic nic al Ajusco con compañeros y ex compañeros de la empresa. Prácticamente fue platicar y platicar. Relajarnos y disfrutar del aire fresco, del campo, del polvo y de las incomodidades de estar tirados en el pasto.

El lunes no madrugamos, pero dos tres temprano ya estábamos haciendo encargos. Pasar a dejar un dinero. Luego encontramos un distribuidor de Nokia, para que M pudiera cambiar la carátula, en unos minutos estaba listo y luego me lo regaló. Así es que de ahí nos fuimos a hacer el cambio de sistemas a Telcel. Así es que gracias a mi novio lindo ya tengo nuevo cel.

Ya estando en la plaza comercial fuimos a que M eligiera una camisa, pues le había dicho que le iba a regalar una, pues le faltan. El eligió, yo también, y estuvimos disfrutando el shopping. Nos metimos al cine a ver Ironman. Salimos del cine. Fuimos a cenar y quedaron pendientes las compras de la despensa.

Con la familia de M.

Ha habido un par de pequeños pasos, que a la vez son dos grandes pasos. Grandes para M, para su familia y para mi.

El primero. Fue la primera comunión de su sobrina. Un magno evento familiar. Podía haberme no invitado. Pero se armó de valor y me invitó. Estaba muy nervioso los días previos. Yo con mis rollos laborales y él con la preocupación familiar. Es uno de esos eventos familiares bastante íntimos que no va cualquiera. Familiares y amigos muy cercanos. Así es que imaginen a la familia cuando vieron llegar a M, no con una chava sino conmigo. Bueno, sus hermanas que ya saben, normales. El resto, sus hermanos pues sacando sus conclusiones. No se materializó ningún temor de M, y todo estuvo tranquilo.

Eso fue un sábado. El siguiente jueves, el día que nos íbamos a Valle de Bravo, fuimos a desayunar quesadillas cerca de su oficina. Pedimos, nos sentamos y estuvimos compartiendo un refresco. A penas nos habíamos sentado en los banquitos cerca del puesto de quesadillas, así es que aún no empezábamos a echarnos miradas o a tocarnos discretamente. Platicábamos. Justo en ese momento llegó su hermano y compañeros de la oficina. Se supone que no se trabajaba ese día pero tuvieron que ir. Y nos encontramos. Dos pequeños grandes pasos, en la salida del closet con sus hermanos.

Entre M y Yo

Pues yo diría que estamos bien. Muy bien. Varios indicadores de ello.

Por un lado seguimos disfrutando de las largas conversaciones sobre lo que hacemos cada día. Lo que nos enteramos del mundo y de los amigos. Disfrutamos estando juntos y con los amigos de él y los míos. Disfrutamos del sexo, y a pesar de que el fantasma de la monotonía existe, yo diría que está muy lejos. Seguimos explorándonos. Seguimos probando cosas nuevas. No hemos caído en la rutina de sexo tal día a tal hora. Sigue habiendo un amplio margen de espontaneidad. A veces una simple sesión de besos. Otras de caricias. Otras simplemente cachondeamos y nos masturbamos. En otras hay de todo.

El martes fuimos a conferencia sobre comunicación en la pareja. Más bien sobre relaciones de pareja. El expositor aclaró que era bajo un modelo heterosexual, pero que muchas cosas se podían aplicar también a parejas homosexuales. Al final dio una escala de 5 campos de compartir con la pareja. Y la tarea fue que cada quien, por separado, contestara el test y luego lo compartiera con su pareja, para ver como están las cosas. Desde que lo iba explicando yo iba dando, mentalmente, mis primeras respuestas. En algunas cosas no tan bien, en otras muy bien. M y yo quedamos que mañana dedicaremos un rato a hacer el test y compartirlo.

MOLESTO CON M, UNA VEZ MÁS

Después de un año, puedo decir que sólo hay dos cosas que me molestan de M. Uno cuando mastica con la boca abierta. Eso me molesta más cuando estoy nervioso, tenso y/o cansado. Sé que es una tontería pero no puedo evitarlo. M trata de evitarlo, pero aún así vuelve a hacerlo. La otra cosa, que me repatea el hígado, que es como si me golpearan los huevos con una piedra, es el hecho de... mejor les cuento.

M pasó por mi a eso de las 4 de la tarde. Yo terminaba de ponerme la camisa, recién planchada, y me cambiaba los zapatos. Íbamos a un bautizo. Bueno M, venía de ahí y ahora yo me sumaba a la fiesta. Era bastante cerca e hicimos unos cuantos minutos. “A” nos había apartado nuestros lugares.

La noche anterior yo había llegado muy agitado del trabajo, todo va viento en popa. M arreglaba software en su compu. Una cuba, y luego otra, y luego otra. Y luego la discusión sobre el famoso spot contra el Peje. Y de ahí las discusiones sobre la justicia social, y bla, bla, bla. En lugar de acostarnos a las 12 de la noche, fue como una hora más tarde. Ya en la cama, todavía nos echamos un rapidín. M tenía ganas de sentirme dentro de él, y así fue. Lo malo es que me tuve que levantar a las 6:30 de la madrugada.

Llegué al bautizo acalorado, cansado y con sueño. El bautizo era de “H” un sobrino de “A”, así es que la mayoría de los invitados eran familiares de “A”, que es como una extensión de la familia de M.

Una cuba y luego otra, y algo de plática. Comida. Más ron, más plática. Más ron. El show del anfitrión e invitados. Más ron. Más viboreo. Más charla. Más ron. Más bla, bla, bla. Por ahí de las ocho de la noche ya estábamos en general alegres y de buen humor. Tanto que no nos queríamos ir, pese a que ya bastantes invitados se habían retirado.

Un par de horas más tarde seguíamos en el desmadre. Desde hacía rato que las mesas de 10 se convertían en mesas de 15 o más. Empezaban los chistes más subidos de color. Las bromas a costillas de alguno de los presentes. Los albures iban y venían. Y los niños hacían su fiesta, aprovechando que los adultos les dejaban espacio, bajaban la guardia y los más pequeños ya se habían ido. M estaba en ese punto donde justamente le da por ser el centro de atracción, se vuelve osado, un poco descarado, pero en general es muy gracioso.

La mayoría de los que quedaban, familiares de A, saben lo de M y Yo. No sé, ahora me queda la duda, si fue por el ambiente de confianza o fue por escandalizar, que nos dimos un par de besos en la boca delante de todos. El fulano que estaba delante de nosotros se freakeo gacho y no sé que dijo.

Willy, un niño como de 11 años, ya le había preguntado a M si éramos novios. M en aquella ocasión le dijo que no. Luego su mamá nos dijo, que no había problema en que le dijéramos la verdad. En esta ocasión, el niño volvió al tema, bueno, ya no preguntando sino partiendo de la base de que éramos novios. M charlo un poco con él. Después de los besos. El niño quería que nos diéramos otro beso para vernos, y M lo quería complacer. Ahí ya no estuve yo de acuerdo. Una cosa es que el niño vea lo que pasa y otra es hacer el show para él.

Lo malo no fue la petición de Willy, sino que entonces M, que ya había cruzado la línea de lo divertido a lo pesado, empezó a quejarse. Pero justo ya no entendía nada. Afortunadamente no pasó a mayores, salvo que An, cuñado de A, terminó llevándose al niño explicándole quién sabe que cosa.

Era cerca de la media noche y decidieron seguirla en casa de los papás del bautizado. Yo estaba muy a gusto y me pareció buena idea seguirla. A le dijo a M, me llevo a Yo en el coche y nos vemos allá.

Llegamos a la casa. Trabajo de equipo para acondicionar la casa, descargar, ordenar las bebidas, etc. No sé ni cómo, ni cuando, pero M ya tenía una cerveza en la mano. Upss cuando hace eso se cruza y se pone muy mal. Yo me serví otra cuba, pero no le di más de un trago y abandoné mi vaso en la cocina.

Yo me quedé platicando con A, su novio, y sus primos. M se puso a platicar con los tíos de A. Con uno de los primos de A empezamos a platicar de las relaciones de pareja, de la fidelidad, etc. En algún momento M, ya tenía otro vaso, me dijo, mira ese chavo, esta guapito ¿no? Y pues si, el chavo estaba guapillo. M se puso a platicar con él. Y entonces los primos de A empezaron a bromear con que M me andaba poniendo los cuernos. Yo no les hacía caso, ya sé que a M le da por socializar con todos, que se hace la fantasía de que va a ligar y vamos a terminar haciendo un trío. Pero no pasa nada.

Entonces los primos llamaron a M. M en lugar de no hacerles caso, pues empezó a darles explicaciones. Qué estaba guapo y bla, bla, bla. Cuando M llega a este punto es cuando me molesto, me enojo. Empieza a contar nuestras intimidades arrastrando las palabras y en ocasiones exagerando. Lo que creo, que más me molesta, es el hecho de que además de exhibir nuestra vida íntima, se exhibe él y se arriesga a que luego la gente ande hablando de él y de mi. En la fiesta de hace un par de semanas terminó dando clase de cómo hacer una buena mamada. Claro que haciendo referencia a mi polla y a mi.

Me molesta que se ponga en ese estado de alcoholizado, no sólo por las indiscreciones, sino porque justo en ese punto ya no es posible dialogar. Pierde la postura, y gesticula de manera extraña. Y bueno, al día siguiente no hay poder humano y sobre humano capaz de moverlo. Los efectos del alcohol le duran dos o tres días.

En fin, frente a los reclamos de los primos, yo no dije nada. M agarró, me llamó aparte y me dijo no sé qué sobre el chavo, qué estaba guapo, qué estaban platicando, bla, bla, bla. Y de pronto dice “vámonos”. Y nos fuimos. Y entonces viene la otra parte que me molesta. Cuando está sobrio, en sus cinco sentidos, me parece un muy buen conductor, pero ya en ese punto sufro. No maneja mal, pero sus reflejos no son los mismos, le da por ir gritándole a todo el que se nos cruza, y le da por ser algo imprudente.

Terminamos en el Rey del Taco, teníamos mucha hambre. Cuando llegamos a su casa yo estaba muy enojado. Me lavé los dientes y me metí a la cama. Enojado no se duerme igual. No quería que M se me acercará. Así es que cada quién durmió de su lado de la cama.

Al día siguiente desperté aún de mal humor. Sin embargo en el transcurso del día ambos fuimos mejorando un poco de humor. Tuvimos una buena sesión de sexo oral, lo cual contribuyó a reafirmar nuestra cercanía. Un poco más tarde platicamos un poco y ya simplemente padecí el cansancio y la cruda.

Decía mi DRA, que en las relaciones de pareja, los grandes problemas son fáciles de resolver. Lo complicado son las “pendejaditas” del día a día, que les restamos importancia y van minando la relación, poco a poco.

16 abril 2008

EL ARTE DE COLOCAR EXPLOSIVOS

A poco más de un año de iniciados mis nuevos proyectos en la empresa, los problemas no han faltado. Eso es normal. Pero como es costumbre en este tipo de proyectos, pues el enemigo principal no está afuera sino adentro. En este caso con la que se supone que es la co-coordinadora D. El problema es fácil de explicar. Sé que lo que nos toca hacer es impulsar procesos y eso requiere tiempo, continuidad y dinero. En cambio ella es de hacer acciones, aparentemente muy vistosas, que según ella generan dinero y que son rápidas pero sin ninguna continuidad. Ella se centra en movilizar recursos externos, yo en movilizar los internos. Ella en no molestar a los jefes, yo en que ellos se involucren aunque se molesten.

Hoy comentaba con una de las secretarias y hacíamos la analogía de una construcción. Le comentaba, lo más difícil y lo menos visible es poner los cimientos. A eso me he dedicado un año. Pero mi socia prefiere pensar en los acabados.

En ese contexto, a un año, las diferencias son irreconciliables. Pero el tiempo también me ha dado la razón. Hemos logrado mucho. Tanto que ahora una fuente de su enojo es que su trabajo no se ve tanto, y además mi equipo ya empieza a condicionar, controlar de alguna forma el de ella, que además no ha formado un equipo.

Tanto es su enojo, que una muchacha de mi equipo ha sido encargada por el subdirector general de ampliar un pequeño proyecto que iniciamos. Así es que ahora esta muchacha, muchos años menor que D, y con un rango muy por debajo de ella, se encuentra solicitándole que le entregué sus reportes. Claro que a D le dio el ataqué. Y hoy me enteré que le prohibió a otro coordinador darle información. Lo que D no sabe es que esas instrucciones vienen de muy arriba.

Desde hace unas semanas percibía que estar ahí es como estar en un edificio viejo, que necesita restauración urgente. Sentía que en cualquier momento se iba a caer esto o el otro o aquello. Me sentía impotente por no poder hacer nada, eran tantas las cosas que se tenían que apuntalar. Hasta que recordé el sabio consejo de un gran consultor. No apuntales lo que se esté cayendo, deja que se caiga. Más fácil nuevo que arreglar.

Ante mi crisis del miércoles pasado me decidí a hacer algo. Pensé: de que se caiga el edificio a que podamos demolerlo y controlar la caída, pues mejor lo segundo. Jueves y viernes me dediqué a revisar los puntos débiles, los lugares donde deberían colocarse los explosivos. Lo hice cuidadosamente.

Básicamente es una carta a mi jefe explicando la situación de contradicciones en que estamos y que mi compañera no ha cumplido con su parte, y en gran medida mi jefe tampoco. Esta carta se supone que generará una pequeña reacción en cadena para mover cosas. Al menos abrirme campo o al menos obtener una declaración de mi jefe, lo cual ya será ganancia.

Por otro lado libre una pequeña gran batalla con el director general de la empresa. Yo insisto en que nos conviene una alianza estratégica con otra empresa. Yo insisto que hay que presionar y él es de la opinión de que no. Finalmente ha aceptado que hagamos una presentación a la otra empresa y veamos como reacciona. Según mi análisis nosotros estamos mejor colocados que ellos, y que prácticamente si ellos no han solicitado la alianza es porque no nos ven dispuestos. En fin en un par de semanas sabremos.

La tercera carga es la autonomía financiera. Hasta ahora mi socia controla nuestros tres pesos de presupuesto. Lo que he iniciado es un camino para buscar vías alternas de financiamiento. El viernes dimos el primer paso, por ahí del cuarto se notará y no quedará de otra o la empresa nos lo permite o nos da el dinero que necesitamos.

La última carga es que pedí a uno de los jefes de sección la revisión de un par de casos que me afectan y según yo se han manejado con las patas. No es nada grave, tan sólo que si uno de esos hilos se revienta el afectado principal seré yo. Se trata dejar constancia de que no será mi responsabilidad.

Hoy mi jefe ya me buscó, pero no coincidimos. Espero que mañana pueda hablar con él. Ya les contaré, desde la libertad o desde el desempleo como fueron las cosas.

VIDA SOCIAL

El jueves fue cumpleaños de A, la mejor amiga, ex compañera de depa, de M. Yo me sentía muy desganado el miércoles, pero reconocí que tenía que ir. Así es que me mentalicé todo el jueves. Dejé mi coche en casa de M y nos fuimos en el coche nuevo junto con su amiga V. Llegamos a un simpático bar en La Condesa.

Estaba lleno. Por suerte A había reservado una sección junto al pequeño patio (antiguo patio de servicio de cuando el bar era casa) donde si se podía fumar. Ahora con la nueva ley, pues hay que salir a los espacios abiertos.

Hacía mucho calor, el encuentro, los amigos, el festejo, etc. Pronto corrieron varias botellas de ron. Aún no era ni media noche y yo sentía que llevaba ya bastante alcohol en las venas. Y podía haber seguido mucho más rato, pero el viernes era un día importante en el trabajo y había que estar despierto.

Por ahí de las 12:45 emprendimos la fuga. A les hizo panchos, a M y otros amigos, pero nos fugamos. M ya iba bastante flameado. Yo me fui relajando en el camino y llegué casi directo a la cama. Y digo casi directo, pues M tenía ganas de otra copa y algo de charla. Lo cual hicimos de manera rápida.

Ya en la cama quedamos que nos íbamos a dormir, nada de sexo, pero se notaba que M andaba caliente. Estuvimos cachondeando un poco y luego me la empezó a chupar y me pidió que me viniera en su boca. Me di cuenta que si no lo hacía no íbamos a dormir, además la idea y la chupada ya me habían calentado. Me senté en su pecho y pronto mi leche alimentaba a M.

El vienrnes. Me levanté como a las 6:15 y me fui a trabajar. Por la noche M y yo nos quedamos en casa. El pobre de M tuvo que aguantar todo mi rollo de los pleitos laborales y lo que hice. Pero eso va en otro post. Me tomé un par de cubas, cenamos algo ya preparado y nos dormimos temprano. Eso nos dio tiempo de un leve cachondeo en la cama antes de perdernos en el sueño.

El sábado. M me convenció de traer a la señora que le hace el aseo a mi casa. Así es que me levanté temprano para venirme a mi depa. Ordené los papeles que era lo más fuera de orden. Guarde cualquier rastro de sexo gay y puse ropa a lavar. Hice la lista mental de cosas que debía hacer la señora y cosas que no. Una hora después llegaba M con la señora. Bajamos fotos de la cámara, las de la semana pasada, empacamos un par de cosas y nos fuimos a su casa a arreglarnos.

Ya bañaditos y bien vestidos empezamos en el bautizo de S.A. a las doce del día. La ceremonia fue espantosa. El cura hablaba, y hablaba, y hablaba de muchas cosas sin sentido y muchas muy tendenciosas y estúpidas. Por eso baja el raiting de la iglesia católica. Si en lugar de hablar 40 minutos hubiera pensado en un solo mensaje y nos lo hubiera dicho en 10 minutos habría sido un éxito. Pero, creo que como no se casan y no tienen quien les escuche, pues a aguantarnos todos.

De ahí nos fuimos a la recepción. M y yo fuimos de los primeros en llegar. Nos tomamos unos vasos de cerveza (en ayunas) y botaneamos. Luego empezaron a servir la comida. M me dijo: di que vas al baño y te alcanzó en las escaleras de salida. Así lo hice. Nos fugamos de ahí para ir a la comida con una tía mía. Llegamos a casa de mi tía justo cuando íban a empezar a comer. Volví a comer. Más cerveza, más plática, más recuerdos, más polémica de la familia, más convivencia, luego mis historias de los últimos años sin vernos, más llamadas de los que dejamos en el bautizo para avisarnos que la estaban siguiendo en casa de K.

Nos despedimos y nos fuimos a casa de K. K, la anfitriona estaba como zombie, es decir, hasta las manitas de alcoholizada, la mamá del bautizado no estaba. Más bien estaban los de siempre. M se enojó por habernos hecho salir de la otra reunión. Me llamó aparte y me expresó su enojo y me dijo: en una hora nos vamos. Yo me lo tomé con calma pues sabía que en cuanto se terminará la primera cuba todo iba a cambiar y quién sabe a que hora saldríamos de ahí. Nos la pasamos bien. Platicando, cantando, bebiendo, chismoseando, haciendo el tonto. A la una de la madrugada F y A, dijeron nos vamos y nosotros nos sumamos a la acción.

Domingo. Estuvimos un buen rato en la cama. En esos momentos en que M me decía cosas y yo medio despierto, medio dormido. Medio gustoso de escucharlo, medio implorando que se callará y me dejará dormir. Medio disfrutando nuestra desnudez, medio por inercia. Medio deseando iniciar una gran cogida, medio deseando vamos a definir que vamos a hacer hoy que la agenda está cargada en al mañana. Le pregunté ¿Vas a ir a lo de K? Y su respuesta ¿Voy? ¿No vas a ir conmigo? Me hubieras dicho..., pues me hubieras preguntado. Hiciste el compromiso sin preguntarme si estaba de acuerdo, simplemente me avisaste. Y bla, bla, bla. Acordamos que no iríamos.

Lo que sí hicimos fue. Levantarnos, desayunar en paños menores, baño juntos. Ir a pagar la tarjeta de Palacio de Hierro. Ir a mi casa a ver cómo había quedado la limpieza. Ir a Liverpool a comprar regalos. Los de mi madrastra, el de S.A., el niño del bautizo del día anterior. El de J, compañero de trabajo de M, al cual le debía su regalo hace casi tres semanas. Tontear un rato por la tienda. Luego ir al cajero. Luego a comprar lo que nos encargaron para la comida. Llegar a la comida. Recibir a mi madrastra en su comida sorpresa. Comer, chupar (bueno me refiero a beber) y platicar. En la tarde-noche mis sobrinas quisieron jugar y propusieron algo muy divertido. Salimos cerca de las 10 de la noche. En el depa de M nos dimos unas chupaditas (ahora si de verga) vimos tele y nos fuimos a la cama.

El balance. Hace un año no me imaginaba que M y yo pudiéramos tener una vida social tan libre, tan fuera del closet. Hace un año empezábamos a salir y con su compañía yo le mandaba mensajes a mi familia. Hace un año cuando íbamos a casa de mi hermano para el festejo de mi madrastra tenía el famoso nudo en el estomago del miedo a las reacciones de ver a M ahí.

Un año después me siento bien de las decisiones que tomamos, de lo bien que los demás han tomado lo nuestro, me siento feliz de cómo M se ha integrado a mi círculo social y cómo lo han recibido, lo mismo puedo decir de mi en su círculo social. Una relación amorosa necesita tantas cosas, por ejemplo: se requieren momentos de intensa intimidad, sexual o no, pero momentos para el “nosotros”. También se requieren momentos en que el “nosotros” deja de ser de dos y se vuelve más amplio, amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. En este sentido creo que M y yo hemos ido haciendo un buen balance entre nuestros momentos íntimos y la vida social.